Tuesday, March 20, 2012

París era una fiesta!

Paris, 9 de junio de 1998

La bendición Papá:

Quiero contarle que hace pocos días llegue de Hong Kong. Hoy estoy en la ciudad en la que en algún momento de mi infancia le dije que querría vivir como Embajador, aun no soy el Embajador pero si, el Tercer Secretario en la Embajada. No hay apuro, ésta es una carrera en la que con meritos y experiencia podré finalizar sirviéndole a mi país desde el más alto escalafón.

Cuando usted se enteró que mi próximo destino era Paris, le dijo a Mamá: “Bueno Gloria, prepárese, porque nos vamos a Paris. Ya Mayo nos llevo a Hong Kong, ahora con él, conoceremos Paris”.

Sé que Mamá se fue a ayudar a Cone con el nacimiento de su primer chamo. Me imagino lo orgulloso que debe estar Ud. en este momento, su tercer nieto, Orlando, como Ud. Debe estar hinchado del orgullo, pero triste también por la ausencia de mamá. Pero no se preocupe Papá. Cuando ella vuelva, ya ustedes podrán organizar su venida.

¿Recuerda que con usted aprendí a viajar? Ud. me llevo a Mesopotamia. De su mano conocí Egipto y sus faraones. Viví en primera fila las conquistas de Alejandro Magno. También estuve en la Paris tomada y humillada por los alemanes, y ahora que físicamente estoy acá, no puedo mas que darle las gracias. Ya yo había caminado estas calles.

De hecho, hoy caminé mucho. Camine los Campos Eliseos de arriba a abajo y de abajo a arriba varias veces, es que hoy 9 de junio, Paris es literalmente la fiesta de la que hablaba Hemingway, sus bulevares se desbordaron hoy con el desfile inaugural del mundial de fútbol.

Lo gracioso es que siendo París tan francesa, tan poco cosmopolita, tan apegada a su savoire-faire como ellos dicen, hoy el color y la alegría los aportamos los extranjeros. La fiebre del fútbol pareciera no haber contagiado a los franceses. Ellos van taciturnos, ensimismados y extrañados tal vez, de la locura desatada en sus calles, particularmente por los brasileños, que con sus comparsas, dan la impresión de haber mudado el carnaval de Rio a París. Cuanta razón tenía Ernest, París es una fiesta!

Pero no me quiero detener solo en el día de hoy. Quisiera Papá, contarle tantas cosas que he podido vivir en tan pocos días y que quiero vivir cuando mi mamá y usted vengan a visitarme. Hacer lo que Ud. y yo disfrutamos tanto y que mi mamá desaprueba; encontrar parecidos en los extraños de la calle con nuestros amigos y familia de San Cristóbal, y reírnos como chamitos. Los franceses nos hicieron ya gran parte del trabajo. En sus cafés, las sillas están dispuestas no para conversar cara a cara, sino para mirar a la gente que pasa y si bien la hipocresía francesa no se los permite, usted y yo podemos divertirnos y criticarlos.

Logré alquilar un apartamento muy bien ubicado, aquí en el barrio 7 de Paris, la Lutecia de sus libros de historia. Estoy apenas a tres cuadras de los Campos de Marte y de la torre Eiffel, cuyo fulgor baña mi sala al caer la noche. Del otro lado a tres cuadras está Les Invalides que alberga el mausoleo de Napoleón. Allá iré con usted para revivir juntos sus fascinantes victorias y su fracaso en Waterloo.

Un sábado temprano podemos desayunar en la Calle Cler, aquí mismo detrás de mi casa, donde montan un mercadito fabuloso los fines de semana, y vienen artesanos que ofrecen una variedad impresionante de la gastronomía francesa, carnes, quesos, embutidos. ¡Hasta chocolates hechos con cacao venezolano he probado! Si, comida, mucha comida, pero también hay aquellos que ofrecen antigüedades, ropa usada y un sinfín de cosas que al final de la tarde desaparecen y la calle queda pulcra y vacía como si nada hubiese pasado.

Por supuesto que también quiero ir a Louvre, y sin ir a Egipto llegar hasta el corazón de las Pirámides y verlo a usted y a mamá extasiados frente a la Gioconda o la Venus de Milo. La entrada al museo se hace fastidiosa por lo largo de las colas, pero hay una puerta de acceso que muy pocas personas conocen, es la entrada de los Leones. Por allí la cola es mucho mas corta y se llega rapidito a la Gioconda, pero no se lo diga a nadie porque sino todo el mundo se entera y se nos acaba la ventaja.

En fin papá, son tantos los lugares y rincones de esta ciudad a los que quiero ir con Ud. que mejor le pido que se venga pronto y se quede tanto como quiera y poco a poco, ir descubriendo Paris y Francia.

Vengase que quiero darle un abrazo fuerte que me hace mucha falta tenerlo cerca.

Lo quiero.

Mayo!

PD. Papá, Andreina acaba de llamarme para darme la noticia, para decirme que ya no vienes, que nos dejaste. Y si Papá, nos dejaste, me dejaste en una ciudad que no es mía, una ciudad en la que todavía no tengo amigos. Quisiera no estar aquí, y sin embargo la fiesta del futbol y la huelga aérea, me impiden comprar un boleto que me lleve a tiempo para decirte adiós, Esta ciudad que hasta hoy era una fiesta me detiene e impide verte. Mi último abrazo para usted, fue, ya no habrá otro. París no es una fiesta

Saturday, July 2, 2011

El Fin de la Carrera Diplomatica

El martes 28 junio, se consumó lo que venia siendo una amenaza desde 2007!

Se le puso punto final a la Carrera Diplomática, como institución del Estado Venezolano para contar con los mejores profesionales al servicio del país en su representación internacional.En el futuro, esto podrá revertirse, pero el costo actual es demasiado elevado, algunos no vieron mas allá de su quincena y de su ultimo, o de su mensualidad en dólares con un mes de aguinaldo en dólares también, y prefirieron callar y bajar la cabeza, arrastrados a los jefes de turno, hoy su vida profesional depende del arbitrio, o arbitrariedad del PSUV.

Mi amor por la Cancillería, por la actual, se rompió hace años, pero no por ello deje de luchar para mantener de pie las instituciones, pensando especialmente en las nuevas generaciones, en los terceros secretarios, esos a quienes nunca ratificaron, y esos que según la ley aprobada anoche, no podrán ingresar jamás, pues el ingreso ya no es mas por concurso, violando abiertamente la Constitución Nacional.

Un Jurado Calificador le ponía coto a los atropellos, bien fueran estos por simpatías o por antipatías personales de un superior hacia su subordinado, mi ascenso al rango inmediato superior nunca obedeció al color carmesí de mi camisa, ni a mis lecturas descontextualizadas de autores socialistas o marxistas.

Son muchas cosas las que transitan por mi cabeza y por mi corazón en este momento, pero no es impotencia precisamante, yo hice siempre lo que pude, y muchos de mis compañeros de camino también lo hicieron, pero en este momento los nombres que se me vienen a la cabeza, son los de aquellos acomodaticios de oficio, cobardes de espíritu, pobres de alma, quienes ahora, como yo, sufrirán las tropelías de la discrecionalidad de sus superiores.

Bienvenidos todos al corral de los atropellados, solo que de este lado estamos los que con dignidad transitamos el sendero, y del otro lado, pues, ustedes saben quienes son!
Venezuela sigue existiendo.